En la vida comunitaria,

« La energía del Espíritu que hay en uno pasa a todos... no solamente se disfruta del propio don, sino se multiplica al hacer a los otros partícipes de él, y se goza del fruto de los dones del otro como si fuera del propio» VC 42

Que brille tu Rostro Señor

«Haced de vuestra vida una ferviente espera de Cristo, yendo a su encuentro como las vírgenes prudentes van al encuentro del Esposo. Estad siempre preparados, sed siempre fieles a Cristo.» PC, 5

Vida Fraterna en el amor

Que cada comunidad se muestre como signo luminoso de la nueva Jerusalén, morada de Dios con los hombres, VC, 45

Reflejo de la Trinidad

La vida consagrada se convierte, en una de las huellas, concretas que la Trinidad deja en la historia, para que los hombres puedan descubrir el atractivo y la nostalgia de la belleza divina. VC, 20

Compromiso y Vigilancia

la primacía de Dios es plenitud de sentido y de alegría para la existencia humana, porque el hombre ha sido hecho para Dios y su corazón estará inquieto hasta que descanse en él. VC,27

Atracción hacia Dios

Autor: P. Evaristo Sada LC



- En nuestra época son evidentes los signos del secularismo. Parece que Dios haya desaparecido del horizonte de muchas personas o que se haya convertido en una realidad ante la cual se permanece indiferente.

- Muchos signos nos indican un despertar del sentido religioso.

- Ha fracasado la previsión de quien anunciaba la desaparición de las religiones.

- El hombre es religioso por naturaleza.

- La imagen del Creador está impresa en su ser y siente la necesidad de encontrar una luz para dar respuesta a las preguntas que tienen que ver con el sentido profundo de la realidad; respuesta que no puede encontrar en sí mismo, en el progreso, en la ciencia empírica.

- El hombre “digital” así como el de las cavernas, busca en la experiencia religiosa las vías para superar su finitud y para segurar su precaria aventura terrena.

- El hombre, aunque sea iluso y crea todavía que es autosuficiente, tiene la experiencia de que no se basta a sí mismo. Necesita abrirse al otro, a algo o a alguien, que pueda darle lo que le falta, debe salir de sí mismo hacia Él que puede colmar la amplitud y la profundidad de su deseo.

- El hombre lleva dentro de si una sed del infinito, una nostalgia de la eternidad, una búsqueda de la belleza, un deseo de amor, una necesidad de luz y de verdad, que lo empujan hacia el Absoluto; el hombre lleva dentro el deseo de Dios.

- Y el hombre sabe, de algún modo, que puede dirigirse a Dios, que puede rezarle. Santo Tomás de Aquino, uno de los más grandes teólogos de la historia, definela oración como la “expresión del deseo que el hombre tiene de Dios”.

- Esta atracción hacia Dios, que Dios mismo ha puesto en el hombre, es el alma de la oración, que se reviste de muchas formas y modalidades.

- La oración es una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas, un modo de estar frente a Dios, antes que de realizar actos de culto o pronunciar palabras.

- La oración tiene su centro y fundamenta sus raíces en lo más profundo de la persona.

- Rezar es difícil. De hecho, la oración es el lugar por excelencia de la gratuidad, de la tensión hacia lo Invisible, lo Inesperado y lo Inefable. La experiencia de la oración es un desafío para todos, una “gracia” que invocar, un don de Aquel al que nos dirigimos.

- En la oración, en todas las épocas de la historia, el hombre se considera a sí mismo y a su situación frente a Dios, a partir de Dios y respecto a Dios, y experimenta ser criatura necesitada de ayuda, incapaz de procurarse por sí mismo el cumplimiento de la propia existencia y de la propia esperanza.

- La oración tiene una de sus típicas expresiones en el gesto de ponerse de rodillas. Es un gesto que lleva en sí mismo una radical ambivalencia: de hecho, puedo ser obligado a ponerme de rodillas -condición de indigencia y de esclavitud- o puedo arrodillarme espontáneamente, confesando mi límite y, por tanto, mi necesidad de Otro. A él le confieso que soy débil, necesitado, “pecador”.

- En la experiencia de la oración, la criatura humana expresa toda su conciencia de sí misma, todo lo que consigue captar de su existencia y, a la vez, se dirige, toda ella, al Ser frente al cual está, orienta su alma a aquel Misterio del que espera el cumplimiento de sus deseos más profundos y la ayuda para superar la indigencia de la propia vida.

- En este mirar a Otro, en este dirigirse “más allá” está la esencia de la oración, como experiencia de una realidad que supera lo sensible y lo contingente.

- Sólo en el Dios que se revela encuentra su plena realización la búsqueda del hombre. La oración que es la apertura y elevación del corazón a Dios, se convierte en una relación personal con Él. Y aunque el hombre se olvide de su Creador, el Dios vivo y verdadero no deja de llamar al hombre al misterioso encuentro de la oración.

- A medida que Dios se revela, y revela al hombre a sí mismo, la oración aparece como un llamamiento recíproco, un hondo acontecimiento de Alianza.

- Aprendamos a estar más tiempo delante de Dios, al Dios que se ha revelado en Jesucristo, aprendamos a reconocer en el silencio, en la intimidad de nosotros mismos, su voz que nos llama y nos reconduce a la profundidad de nuestra existencia, a la fuente de la vida, al manantial de la salvación, para hacernos ir más allá de los límites de nuestra vida y abrirnos a la medida de Dios, a la relación con Él que es Infinito Amor.

¿Para qué sirven las monjas de clausura?

 Dolores Echevarría 

La oración de las monjas de clausura es como el corazón que bombea la sangre a todas partes del cuerpo
 

A los ojos de un mundo que todo lo mide con medidas de utilidad y beneficio, las monjas y monjes de clausura no sirven para nada. No tienen escuelas, no ayudan con catequesis o en la parroquias, no dirigen grupos juveniles, no dan clases en institutos o universidades, ni siquiera acogen o cuidan a enfermos o ancianos...

En los monasterios de clausura masculinos y femeninos, sólo rezan, se sacrifican y aman. Y es aquí donde radica su riqueza, su inmensa riqueza y valor.

VERBI SPONSA: Instrucción sobre la clausura de las Monjas

La oración de las monjas de clausura es como el corazón que bombea la sangre a todas partes del cuerpo. Su presencia silenciosa y orante da vida a la Iglesia y además es un consuelo constante a Cristo.

Arrancan de Dios a base de mucha oración, de mucho contacto con él, de sacrificios, enormes sacrificios, esas gracias que necesitamos todos.

En medio de una vida de oración, de silencio, de recogimiento, de trabajo manual y físico, de penitencias corporales,... estas almas van adentrándose en el corazón de Dios y gracias a ese intimidad con Él, van haciendo de este mundo un mundo más humano y más de Dios.

Una monja contemplativa da su testimonio sobre la "Verbi sponsa"

Nuestra sociedad, es verdad que no va bien. Pero iría mucho peor, si en el mundo no hubiera monjas de clausura. La mejor prueba de para qué sirven los monjes y monjas de clausura es visitar una clausura.

En un mundo habituado a valorar y sopesar todo según el número de bienes que produce, nada parece más insulso e improductivo que una comunidad de personas dedicadas al servicio de Dios en la contemplación. Sin embargo, si le concedemos a Dios un poquito de razón, reconoceremos que no hay acción más valiosa que la de “estarse amando al amado”, en palabras de San Juan de la Cruz.

¿No dijo el mismo Cristo?: "Marta, Marta, muchas cosas son las que te inquietan, pero una sola es necesaria, María escogió la mejor parte y nadie se la quitará" Si aceptamos la enseñanza de Cristo, entonces no podemos negar que la vida contemplativa posee un valor sublime dentro de la jerarquía de valores. 

Judas, el traicionero

Autor: P. Antonio Rivero, L.C. 

Judas, el traicionero
Judas, el traicionero
Sí, el que besó a Jesús y lo traicionó. Sí, el escogido por Cristo por amor para ser seguidor, compañero, apóstol de primera fila de Jesús. Sí, el que vio los milagros de Jesús y escuchó las palabras bondadosas y pacificadoras de Jesús y partió el pan de la mesa muchas veces con Jesús en la intimidad de un almuerzo.

Adentrémonos un poco en le alma de Judas. ¿Desde cuándo trama la traición? ¿Por qué llegó a este extremo? ¿Quién o que le empujo a ello? ¿Qué ganó con la traición?


I. Con el beso de Judas se inicia la Pasión. Jesús sintió como una quemadura en el rostro. ¡Fue traicionado por uno de sus íntimos, fue totalmente doloroso para Jesús!

En algunos lugares de México existen Cristos que de talla, cubiertos de heridas, que lleva en la mejilla una llaga especialmente honda, llena de sangre, que llaman el beso de Judas.

Este beso son las heridas que Jesús recibe en la casa de sus amigos.


II. Judas era de Karioth, de la región de Judea. Él bajó a Galilea, al lago en Cafarnaún para oír la palabra de Jesús... Era uno más de los judíos que anhelaba la liberación de los romanos y de toda esclavitud. ¿Será este el Mesías? -se decía de Jesús.

Judas era doble. No era transparente como Natanael. Por lo que colegimos del Evangelio Judas tenía dobles intenciones desde el inicio.

¿Será un espía del Sanedrín? De hecho tenía contactos con Caifás.

¿Será un zelote que buscaba un libertador político? Como Jesús le defraudó, decidió canjearlo por la libertad de Barrabas.

¿Sería un ladrón que vio en Jesús la forma de hacerse rico robando de la “bolsa” del grupo?

Judas era doble por eso nunca podremos conocer realmente sus intenciones más profundas.

  • ¿Por qué traicionó al Maestro?

  • ¿Por qué con un beso?

  • ¿Por qué en la noche, y en el huerto de Gethsemaní?

  • ¿Por qué llevó toda esa turba de gente con palos y garrotes?

  • ¿Por qué después de traicionarle se suicida, se mata, se ahorca?


    III. Treinta monedas de plata. Dentro de las leyes de Moisés, cuando el buey de una persona embestía a un esclavo, el dueño del animal debía pagar una compensación 30 siclos de plata al propietario del esclavo y luego matar al animal.

    ¡Treinta monedas! ¡El precio de un esclavo!

    ¿Es que hoy no hay gente que vende a Cristo incluso por menos? ¿Es que acaso no le he traicionado yo alguna vez?


    IV. Sigue la pregunta: ¿por qué Judas traiciono a Jesús? Se han escrito kilómetros de páginas sobre Judas. Ningunas se ponen de acuerdo. Todos elucubran.

    Solo Dios conoce el corazón del hombre.

    Judas no era peor ni mejor que los demás apóstoles, a la hora de ser elegido. Todos tenían sus zonas de luz y sus rincones oscuros.

    ¿Qué le pasó a Judas, con la convivencia continua de Jesús, que era el Sol del mediodía, sin ocaso, sin eclipse?

    ¿Qué le pasó a Judas, con el trato continuo de Jesús, que era todo amor, y solo amor compasivo, tierno y misericordioso?

    Tal vez, cada día iba alejándose de Jesús, el corazón de Judas ya no comulgaba con el mensaje de Jesús, con las ideas de Jesús, con las actitudes de Jesús. ¿Cómo era el mensaje de Jesús, las ideas de Jesús y las actitudes de Jesús, que tanto detestaba Judas?

    ¡El amor!

    Judas no quiso abrirse al amor. Un amor que perdona, que hace el bien, que busca el bien, que no tiene en cuenta el mal, que vence el mal con el bien, que sabe darse sin medida a los demás, que nunca piensa en sí mismo, que está pendiente sólo del otro.

    Judas, tal vez, no aguantó la luz y el calor de tanto amor que despedía Jesús.

    Tanto amor de Jesús le quemaba, le irritaba el corazón a Judas... Es como si yo tuviera una herida y me colocan alcohol para curarme: me escuece mucho, me quemo, me molesta, pero sé que esa herida curará.

    Judas llevaba esa herida abierta, con pus. Una herida provocada por el egoísmo: sólo pensaba en sí mismo. Ese egoísmo le llevaba a alejarse de Jesús, a alejarse de los demás, a pensar sólo en su beneficio: ¿qué ganaré si sigo a Jesús?

    Jesús quiso curar su herida terrible del corazón de Judas. Pero Judas se resistió. No aguantó el amor de Jesús. Curiosamente no soportó tanto amor de Jesús. ¡No puede ser! ¿Por qué sigue amándome, si yo soy tan mezquino? ¿Por qué sigue echándome salvavidas, si yo no lo amo?

    Y creció en el corazón de Judas el odio, que es sentimiento pervertido del amor; El amor de Jesús rebotaba en el corazón de Judas, y lo hacía más duro, más pétreo.

    Judas, ¡ábrete al amor de Jesús! ¿No ves que Él te quiere? ¿No sientes que Él te ama? ¿No escuchas su dulce voz de Pastor que quiere atravesarte con sus silbos amorosos?

    Tal vez el drama de Judas fue éste: ¡poco a poco se fue distanciando del corazón de Jesús... y aunque estaba a dos o tres metros, físicamente, sin embargo, espiritualmente estaba a años luz, a muchas leguas de Jesús!

    Y cuando uno enfría el amor a Cristo, comienza a crecer el egoísmo, abierto a disfrazado, que sólo piensa en sí mismo, sólo se busca a sí mismo, sólo está pendiente de sí mismo, sólo se ama a sí mismo.

    Por eso Judas no llegó a la traición, a ese beso de traición de la noche a la mañana... sino progresivamente, poco a poco... Alejándome de la luz, voy entrando en la oscuridad de la noche: “y era de noche”... Alejándome del amor, voy entrando en el túnel del desamor y del odio: “a quién yo besa, ese es. Prendedle... Alejándome de la paz, voy entrando en el espiral del remordimiento: “y a él, a Judas, le remordió la conciencia. Fue y se ahorcó”.

    Ahora entendemos un poco más por que no le interesaron las 30 monedas de plata... por qué se ahorcó... no pudo abrirse, no quiso abrirse al amor misericordioso de Jesús. No toleraba más los ojos dulces de Jesús. No aguantaba más esa voz tierna de Jesús. No soportaba más esas manos cariñosas de Jesús dispuestas a levantar al caído.

  • Tocaron a mi puerta


    El seguirlo me dio la felicidad que siempre esperé, que siempre buscó mi corazón
     
    Tocaron a mi puerta
    Tocaron a mi puerta
    Tocaron a mi puerta. Y sentí ganas de abrir. Al principio no sabía de que se trataba... pero un calor dentro mío junto con una paz infinita me decía que ya era hora de abrir mi corazón a esa persona la cual estaba esperando ser atendida. ¡Y dije si! mucho no entendí ni todavía entiendo, pero ahí estabas mi Señor. Esperando que mi alma respondiera a tu llamado. Y me diste la gracia de responderte y entregarme para emprender juntos este camino al cual hoy me convocas.

    Desde ese momento fue reconocer que caminaba ante Aquel que reconozco del Todo.

    De eso se trata cuando Jesús toca a la puerta de cada uno, abrir nuestro corazón hacia El totalmente dispuestos a entregarnos por completo. Hay mucho de renuncia en esta entrega y cuesta sangre muchas veces. Pero este camino ¡VALE la PENA! El seguirlo a Jesús me dio la felicidad que siempre esperé, que siempre buscó mi corazón. Y no importa lo que tenga que dejar o renunciar, el amor de EL está por delante de todo. Y se que El siempre está de mi mano aún sabiendo que vendrán tiempos de prueba, de soledad en mi oración. Con su amor todo tiene un sentido, un mirar diferente que me hará seguir adelante sin mirar hacia atrás.

    HORA SANTA VOCACIONAL

    CANTO

    INTRODUCCIÓN


    ¿Quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy?. Estas cuestiones muchas veces zumban como abejas dentro de mi cabeza. Pero son tan difíciles de responder, que prefiero escuchar música, reírme con los amigos, ver la televisión… sin embargo siempre están ahí, esperando el instante en que los ruidos del diario vivir se conviertan en aterradores silencios, y entonces esas fatigosas preguntas inician su ronda por mi mente. 
    En este momento, estas interrogantes carcomen mi cerebro. Una pregunta más se suma a mis muchas dudas ¿Cuál es mi lugar en el universo? ¿En qué lugar del rompecabezas debo insertar mi existencia? ¿Quién puede responderme? Ahora el silencio me rodea, pero no estoy solo, hay más gente a mi alrededor; todos con las mismas preguntas y en medio de nuestras dudas, está Cristo reposando en el sagrario.

    Alguna vez he escuchado la historia de un tal san Agustín, él también experimentó las mismas dudas que yo, intentó resolverlas, cayó en una secta. Al final sus interrogantes fueron aclarándose con la lectura de la Biblia y de la mano de Cristo. Es decir de la mano del mismo Dios. Ese Dios que ahora está entre nosotros, que desde el sagrario tiende su mano y me invita a que con él vaya desentrañando el gran misterio de mi vida. Entonces mi pregunta ya no es ¿Qué haré de mi vida? sino Dios mío ¿Qué deseas que hagamos Tú y yo con mi vida?

    Señor, estoy frente al sagrario, ayúdame a encontrar el sentido y finalidad de mi vida, guíame por tus caminos, conduce mi vida para hacerme encontrar mi lugar en el universo.


    ORACIÓN

    Señor, Tú que has creado el cielo, que mueves las estrellas y nos has regalado la vida. A ti que eres infinitamente sabio te pedimos, que durante esta hora acompañes y guíes nuestras reflexiones. Llénanos de tu Espíritu Santo para descubrir poco a poco nuestro lugar en el cosmos. Para que tu plan vaya tomando forma en nuestra existencia. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén


    TESTIMONIO de un misionero en China: el padre Mariano Alegría:

    “Aquí donde los misioneros son pocos y los cristianos se encuentran tan desparramados, es común costumbre entre éstos acudir en las grandes festividades del año, Pascua, fiesta patronal de la misión y Asunción de la santísima Virgen, a la residencia del Padre misionero a fin de solemnizar dichas fiestas y saludar al padre. Durante el año, el misionero solamente puede visitar los lugares donde hay cristianos; una, dos o cuando más cuatro veces. Nuestro territorio, gracias a Dios, no se encuentra en tan triste situación, por ser bastante pequeño y ser muy pocos cristianos.

    Sin embargo, para celebrar la fiesta del nacimiento del Hijo de Dios en esta nuestra residencia, algunos cristianos se veían en la necesidad de andar una distancia de veinte kilómetros, molestia que nosotros fácilmente podíamos evitarles, si uno de los padres que actualmente residimos en Chengliku, marchaba a celebrar el santo sacrificio de la misa a un pueblo, distante once kilómetros y medio.
    Nos determinamos a celebrar la fiesta en ambos lugares, y con anticipación avisamos a los cristianos de Yang- Pu- Low, este es el nombre de dicho pueblo, encargándoles a la vez notificaran a los cristianos de los pueblos vecinos. El día 24 de diciembre, terminada la comida a la hora acostumbrada, púseme al momento a preparar todo cuanto necesitaba: ropa de cama, la maleta con lo indispensable para celebrar el santo sacrificio y el maletín.

    Una vez dispuesto todo, llamé al sirviente encargándole que alquilara un carrillo, y a los diez minutos me puse en camino. La tarde estaba tranquila, y bastante templada.

    Ya me había alejado de la residencia cinco kilómetros, y aunque no me sentía con cansacio, ni la distancia que me separaba de Yang-Pu- Low era mucha, quise, sin embargo, montarme en el carrillo, y mandé al chino que lo conducía detenerse. Monteme cómodamente; pero fue tan mala mi suerte que al querer el chino ponerse en marcha, me enseña riendo la cuerda que empleaba, rota e inservible. Una vez arreglado, intentó por segunda vez probar si podía con todo el peso; pero se repitió lo antes sucedido; así que, tuve que bajarme del carrillo con satisfacción del chino, y conformarme a continuar el camino como lo había recorrido hasta entonces… ” 


    REFLEXIÓN


    CANTO


    SÍMBOLOS


    Vasija de barro: Ante nuestros ojos esta cierta cantidad de arcilla, pero no es cúmulo de barro sin más. Está trabajada, modelada… Nuestra vida es como un montoncito de arcillla que día a día y poco a poco, va tomando una forma y a nuestro lado está el Artesano más sabio. Dejemos que ese grande y amoroso alfarero nos revele la forma más bella para nosotros.

    Planta: Esta planta algún día fue una minúscula semilla. El agua, la tierra y el sol contribuyeron a su crecimiento. Pero quien verdaderamente la ha hecho crecer es el que hizo el cielo, la tierra y el agua: Dios. Dejemos que Dios también nos ayude a crecer humana y espiritualmente.

    Vela: Esta vela era cera en un panal. El esfuerzo humano y su ser maleable, la han convertido en lo que ahora es: una fuente de luz y calor. Como cristianos debemos esforzarnos y ser maleables para poder ser luz del mundo. 


    TEXTOS BÍBLICOS (moniciones)

    Mc 10, 1-21
    Dejar lo que se tiene para seguir a Cristo es una condición básica cristiana. Con las riquezas adheridas a nuestro corazón es imposible optar por una vida de entrega generosa a los demás. Las riquezas son un obstáculo insuperable en orden a la salvación. 

    Mt 9, 36-38; 10, 1-4
    La Iglesia y el mundo necesitan el testimonio de hombres y mujeres cristianos que quieran ser signos visibles en un mundo, en donde la falta de sensibilidad por el mensaje cristiano corre a pasos agigantados. El Señor nos llama a cada uno por nuestro nombre y nos invita a ser pastores de un rebaño abandonado y extenuado. 


    REFLEXIÓN


    PRECES


    Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Elevemos confiadamente nuestras súplicas a Dios Padre guiados por la palabra de Jesús, para que envíe sobre nosotros su Espíritu que nos hace servidores de los hermanos.

    Para que el Papa, los obispos y toda la Iglesia realicen su misión evangelizadora en medio del mundo, roguemos al Señor.

    Para que la Iglesia anuncie con valentía la Palabra de Dios en toda situación, por difícil que sea, roguemos al Señor.

    Para que los laicos cristianos sean fermento de la fuerza evangélica en medio del mundo, roguemos al Señor.

    Para que Dios Padre, dueño de la mies, envíe abundantes vocaciones a su Iglesia para el servicio pastoral de sus hermanos, roguemos al Señor.

    Para que siempre haya corazones jóvenes, dispuestos a seguir la llamada de Dios y a entregarse generosamente para el bien de los hombres, roguemos al Señor.

    Para que las familias cristianas sean testigos del Evangelio y fomenten la vocación religiosa y sacerdotal, roguemos al Señor.

    Ponemos ante ti, Señor, nuestras súplicas por las necesidades del mundo y tu Iglesia. Atiéndenos, por tu inmensa bondad de Padre. Haznos servidores fieles de tu pueblo y atentos a las necesidades de nuestros hermanos. Te lo pedimos en el nombre y por la mediación de tu Hijo Jesucristo.


    TEXTO CONCILIAR

    Para finalizar este encuentro con Cristo Sacramentado, meditaremos sobre un texto del Concilio Vaticano II. (LG 32)

    “La Iglesia santa, por voluntad divina, está ordenada y se rige con admirable variedad. "Pues a la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros y todos los miembros no tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros" (Rom., 12,4-5).
    El pueblo elegido de Dios es uno: "Un Señor, una fe, un bautismo" (Ef., 4,5); común la dignidad de los miembros por su regeneración en Cristo, gracia común de hijos, común vocación a la perfección, una salvación, una esperanza y una indivisa caridad. Ante Cristo y ante la Iglesia no existe desigualdad alguna en razón de estirpe o nacimiento, condición social o sexo, porque "no hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni mujer. Pues todos vosotros sois "uno" en Cristo Jesús" (Gal., 3,28; cf. Col., 3,11).

    Aunque no todos en la Iglesia marchan por el mismo camino, sin embargo, todos están llamados a la santidad y han alcanzado la misma fe por la justicia de Dios (cf. 2Pe., 1,1). Y si es cierto que algunos, por voluntad de Cristo, han sido constituidos para los demás como doctores, dispensadores de los misterios y pastores, sin embargo, se da una verdadera igualdad entre todos en lo referente a la dignidad y a la acción común de todos los fieles para la edificación del Cuerpo de Cristo”.


    ORACIÓN FINAL

    Oh Dios, que quisiste dar pastores a tu pueblo, derrama sobre tu Iglesia el espíritu de piedad y fortaleza, que suscite dignos ministros de tu altar y los haga testigos valientes y humildes de tu Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


    CANTO FINAL

    Promesas del Sagrado Corazón de Jesús

    Santa Margarita María de Alacoque nace en 1647 en Verosvres, Borgoña, Francia. La niña, de apenas ocho años, permanece dos años con las Religiosas Clarisas de Charolles, donde experimenta que en ella germina la vocación religiosa. En 1671, después de graves enfermedades, a la edad de 24 años ingresa al Monasterio de la Visitación de Santa María de Paray-le-Monial, en la Orden fundada en 1610 por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal, donde morirá en 1690 con gran fama de santidad. Nuestro Señor Jesucristo la eligió para sus Apariciones entre 1673 y 1688, en las que le mostrará su Corazón ardiente de amor por la Humanidad pecadora. Es beatificada por el Papa Beato Pío IX en 1864, y canonizada por el Papa Benedicto XV el13 de mayo de 1920.  

    LAS 12 PROMESAS
    De ahí las famosísimas 12 Promesas del Sagrado Corazón a sus devotos adoradores:
                 A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.
                 Daré paz a sus familias.
                 Las consolaré en todas sus aflicciones.
                 Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, principalmente en la hora de la muerte.
                 Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
                 Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
                 Las almas tibias se harán fervorosas.
                 Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.
                 Bendeciré las casas en las que la imagen de mi Corazón se exponga y sea honrada.
                10ª Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.
                11ª Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
                12ª A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la  perseverancia final… a los que me tributen gloria, amor y reparación, prometo un especial auxilio durante su vida pero principalmente a la hora de su muerte.

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